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«firmitas, utilitas, venustas»

Nosotros

«¿Puedo llevaros hasta las orillas de un lago de montaña? El cielo es azul, el agua, verde, y por todas partes reina una profunda quietud. No sólo se reflejan las nubes y las montañas en el lago, también las casas, las granjas y las capillas. Nada tiene el aspecto de haber sido modelado por el hombre, más parece que todo viniera directamente del taller de Dios, al igual que las montañas, los árboles, las nubes y el cielo azul. Y de todo ello emana un aire de paz y belleza…

Pero, ¿qué es esto?, una nota discordante en esa tranquilidad, un innecesario chillido. Entre las casas de los lugareños; que no construyeron ellos sino Dios, hay una villa: la creación de un arquitecto. No sé si es bueno o malo, todo lo que puedo decir es que con su construcción han desaparecido la tranquilidad, la paz y la belleza.

Ante Dios no hay arquitectos mejores o peores, en Su presencia todos ellos son iguales. En las ciudades, en presencia de Belial, hay matices sutiles como corresponde a la naturaleza del vicio. Y en consecuencia me pregunto, ¿por qué un arquitecto cualquiera, ya sea bueno o malo, profana el paisaje del lago?

No lo hace el hombre del campo, ni tampoco el ingeniero cuando construye un ferrocarril a lo largo de la orilla o marca profundos surcos en la clara superficie de las aguas con su barco. Ellos se ocupan de las cosas de una manera diferente. El campesino señala el sitio para su nueva casa en el prado verde y excava las zanjas para los cimientos. A continuación, aparece el albañil; si hay arcilla en la zona, habrá una fábrica haciendo ladrillos; si no, puede utilizar las piedras de la orilla del lago. Y mientras el albañil pone un ladrillo sobre otro, una piedra sobre otra, llega el carpintero con sus herramientas; su hacha resuena alegremente mientras construye el techo, ¿hermoso o feo?, no lo sabe, no es más que un techo.

Y más tarde el ebanista toma medidas para las puertas y las ventanas, y los demás artesanos hacen lo propio, vuelven a sus talleres y trabajan. Finalmente el campesino mezcla cal en un gran balde y deja la casa blanca y agradable; luego limpia la brocha y la guarda para cuando llegue la Pascua y de nuevo la necesite.

Su intención era levantar una casa para él y su familia, o una construcción para el ganado, y eso ha hecho. Al igual que hicieron su vecino o su tatarabuelo., al igual que los animales cuando se dejan llevar por el instinto. ¿es una casa hermosa? Tan bella como una rosa o un cardo, como un caballo o una vaca.

Y repito mi pregunta: ¿por qué el arquitecto, sea bueno o malo, consigue profanar el lago? Como casi todos los habitantes de la ciudad, el arquitecto carece de cultura, le falta el seguro detalle del granjero que sí la tiene. El habitante de la ciudad carece de raíces. Lo que yo llamo cultura es ese equilibrio entre nuestro bienestar físico y nuestro bienestar mental y espiritual, un equilibrio que sólo puede garantizar el pensamiento y el comportamiento sensatos. Tengo la intención de dar una conferencia en breve, titulada “¿Por qué los papúes tienen cultura y los alemanes no?”

 

Adolf Loos

 

Metodología de Trabajo

1 TOMA DE CONTACTO

-Mediciones

-Asesoramiento

2 ANTEPROYECTO

-Propuestas

-Presupuesto

3 PROYECTO

-Presupuesto

-Planos

-Planning

-Licencias

4 EJECUCION

-Desarrollo

-Seguimiento

-Comunicación

5 FINALIZACION

-Satisfacción